Antes de empezar

Qué analítica hacerse antes de empezar a perder peso

Antes de cambiar la dieta conviene saber cómo están tu glucosa, tus lípidos, tu hígado y tu riñón. Te explicamos qué pedir y por qué.

AnalíticaGlucosa y HbA1cHígado grasoFunción renal

En resumen

Antes de empezar a perder peso conviene una analítica básica en ayunas con glucosa y hemoglobina glicosilada (HbA1c), perfil lipídico, transaminasas (GPT y GGT), creatinina con filtrado glomerular y hemograma. Es lo que recomiendan las guías de obesidad, como la canadiense publicada en el CMAJ: medir la tensión y pedir glucosa o HbA1c y lípidos para valorar el riesgo cardiometabólico, y añadir la GPT cuando se sospecha hígado graso. Sirve para tres cosas: detectar prediabetes, diabetes o hígado graso sin síntomas, comprobar que la dieta elegida es segura para ti (por ejemplo, el riñón si vas a aumentar la proteína) y tener un punto de partida para medir el progreso. Otras pruebas, como tiroides, insulina o hierro, se añaden según tus síntomas y tu historia.

PruebaQué te dicePor qué importa al perder peso
Glucosa en ayunas y HbA1cAzúcar en sangre hoy y media de los últimos 2-3 mesesDetecta prediabetes o diabetes; si las hay, el plan y el seguimiento cambian
Colesterol y triglicéridosRiesgo cardiovascular y respuesta a la dietaLos triglicéridos suelen bajar al perder grasa; sirve de referencia
GPT y GGTDaño o grasa en el hígadoEl hígado graso es muy frecuente con exceso de peso y mejora al adelgazar
Creatinina y filtrado (CKD-EPI)Cómo filtra el riñónImporta si vas a subir la proteína o tomar medicación
HemogramaAnemia y estado de las células de la sangreUna anemia puede explicar cansancio y limitar el ejercicio
PCR ultrasensibleInflamación de bajo gradoSuele estar elevada con exceso de grasa visceral y baja al perderla
Según el caso: TSH, insulina, ferritinaTiroides, resistencia a la insulina, hierroSolo si hay síntomas o sospecha; no hacen falta a todo el mundo

Por qué hacerse una analítica antes de adelgazar

El exceso de peso a menudo va acompañado de alteraciones que no dan síntomas durante años: glucosa alta, triglicéridos elevados o grasa en el hígado. Descubrirlas al principio cambia el plan. No es lo mismo perder peso con una glucosa normal que con una prediabetes, en la que el ejercicio y el reparto de los hidratos de carbono ganan importancia, o con una diabetes que ya se trata con fármacos, donde una dieta muy restrictiva puede obligar a ajustar dosis.

Además, la analítica te da un punto de partida objetivo. A los tres o seis meses, ver que bajan los triglicéridos, la HbA1c o las transaminasas motiva tanto como la báscula, y a veces más, porque esos cambios aparecen aunque el peso vaya despacio.

Las pruebas básicas, una a una

  • Glucosa y HbA1c. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. recomienda buscar prediabetes y diabetes en adultos de 35 a 70 años con sobrepeso u obesidad.
  • Perfil lipídico: colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos. Los triglicéridos son de los valores que más rápido responden a la pérdida de grasa.
  • Transaminasas y GGT. Las guías europeas de hígado graso (EASL, EASD y EASO) piden buscarlo activamente en personas con obesidad y otro factor de riesgo metabólico, empezando por un índice sencillo como el FIB-4.
  • Creatinina y filtrado glomerular, sobre todo si tienes diabetes, tensión alta o vas a seguir una dieta rica en proteína.
  • Hemograma, para descartar anemia antes de exigir más al cuerpo con el ejercicio.

Pruebas que se añaden según el caso

No todo el mundo necesita un panel enorme. Algunas pruebas tienen sentido solo en situaciones concretas:

  • TSH (tiroides): si hay cansancio marcado, frío, estreñimiento, caída de pelo o antecedentes familiares. El hipotiroidismo rara vez explica por sí solo la obesidad, pero conviene descartarlo si hay síntomas.
  • Insulina en ayunas e índice HOMA-IR: útil para valorar la resistencia a la insulina; puedes estimarlo con nuestra calculadora HOMA-IR.
  • Ferritina, vitamina B12 o vitamina D: si hay cansancio, dietas previas muy restrictivas, cirugía bariátrica o poca exposición al sol.
  • Ácido úrico: si has tenido gota, porque las pérdidas de peso muy rápidas pueden desencadenar una crisis.
  • Hormonas sexuales: en mujeres con reglas irregulares o sospecha de síndrome de ovario poliquístico, y en hombres con síntomas de testosterona baja.

Lo que en general no aporta para empezar a perder peso son los tests de intolerancias alimentarias basados en anticuerpos IgG, los paneles hormonales amplios sin un motivo concreto o las pruebas repetidas cada pocas semanas. Gastan dinero y pueden llevar a restricciones innecesarias. Más vale una analítica bien elegida, interpretada por un médico, que una lista larga de valores sin contexto. Si tienes dudas entre opciones, compara la analítica de longevidad y la analítica normal.

Qué hacer con los resultados

Si todo sale normal, perfecto: tienes una referencia y puedes empezar con tranquilidad. Si aparece algo alterado, lo sensato es que lo revise un médico antes de lanzarte a una dieta muy estricta. Con los mismos datos puedes calcular tu índice TyG (triglicéridos y glucosa), un marcador sencillo de resistencia a la insulina, o el FIB-4 si tienes la GPT y la GOT.

En la clínica, la analítica de longevidad incluye 12 pruebas (glucosa, HbA1c, colesterol total, triglicéridos, GPT, GGT, creatinina, filtrado, hemograma, albúmina, fosfatasa alcalina y PCR ultrasensible) más tu edad biológica, por 99 € en un laboratorio cercano en toda España. Y en el programa L360 Diet la analítica va incluida en el primer mes, junto con la consulta con el Dr. Pérez Cabeza.

Cuándo consultar al médico

Consulta antes de empezar si tienes diabetes en tratamiento, enfermedad renal, enfermedad del hígado, problemas de corazón, estás embarazada o das el pecho, has tenido un trastorno de la conducta alimentaria o tomas medicación crónica. En esos casos, el tipo de dieta, la velocidad de pérdida de peso y el seguimiento deben adaptarse. Y si la analítica muestra una glucosa en rango de diabetes, transaminasas muy elevadas o un filtrado bajo, no esperes: pide cita.

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Preguntas frecuentes

¿Hay que ir en ayunas a la analítica?
Sí, lo habitual es acudir con 8-12 horas de ayuno para que la glucosa y los triglicéridos sean fiables. Puedes beber agua.
¿Es necesario mirar la tiroides antes de una dieta?
No a todo el mundo. La TSH se pide si hay síntomas compatibles con hipotiroidismo, antecedentes familiares o algún otro motivo clínico.
¿Cada cuánto repetir la analítica mientras pierdo peso?
Suele bastar con repetirla a los 3-6 meses para ver la evolución, o antes si había valores alterados al principio. Lo decide tu médico.
¿Una dieta alta en proteína es mala para el riñón?
En personas con riñón sano no se ha demostrado que sea perjudicial. Si el filtrado está bajo o tienes enfermedad renal, la cantidad de proteína debe pautarla un médico.
¿Qué es más importante, la glucosa o la HbA1c?
Se complementan: la glucosa muestra el valor de ese día y la HbA1c la media de los últimos 2-3 meses. Juntas detectan mejor la prediabetes.
¿Sirve la analítica para saber si tengo hígado graso?
Da pistas: una GPT o GGT elevadas lo sugieren, aunque pueden ser normales con hígado graso. El índice FIB-4 y, si hace falta, una ecografía o elastografía completan el estudio.
¿Puedo hacerme la analítica sin pasar por mi médico de cabecera?
Sí, puedes hacerla por tu cuenta en un laboratorio privado. Lo importante es que alguien con formación médica interprete los resultados contigo.

Fuentes

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