«Compatible con esteatosis» en una ecografía y nadie te explica nada. Lo que importa no es la grasa, sino si está dejando cicatrices, y eso se puede estimar con tu analítica.
El hígado graso, que desde 2023 se llama MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), lo tiene aproximadamente 1 de cada 4 adultos. Casi no da síntomas y puede estar con las transaminasas normales. Lo importante no es cuánta grasa hay, sino si hay fibrosis (cicatrices), y el primer paso para estimarla es el índice FIB-4, que se calcula con tu edad, la GOT, la GPT y las plaquetas. Según las guías europeas, perder un 5 % del peso ya reduce la grasa del hígado, un 7-10 % mejora la inflamación y un 10 % o más puede hacer retroceder la fibrosis.
| FIB-4 menor de 1,3 | Riesgo bajo de fibrosis avanzada (a partir de 65 años, el corte es 2,0). |
|---|---|
| FIB-4 entre 1,3 y 2,67 | Zona gris: lo siguiente suele ser una elastografía, que mide la rigidez del hígado. |
| FIB-4 mayor de 2,67 | Riesgo alto: hay que estudiarlo con tu médico. |
| Cómo se calcula | (edad × GOT) ÷ (plaquetas × √GPT), con las plaquetas en miles por µL. Hay calculadoras gratuitas. |
| Pérdida de peso | 5 % → menos grasa · 7-10 % → menos inflamación · 10 % o más → puede retroceder la fibrosis. |
Si tienes la piel o los ojos amarillos, la barriga hinchada de líquido, vómitos con sangre o heces negras, no sigas leyendo: es una urgencia y tienes que ir hoy al médico.
El hígado funciona como una despensa: cuando entra más energía de la que gastas, sobre todo azúcar y alcohol, guarda una parte como grasa. Se habla de hígado graso cuando más del 5 % de sus células están cargadas de grasa. Casi siempre va de la mano de la resistencia a la insulina, la barriga, la tensión alta, los triglicéridos altos y el azúcar que empieza a subir.
El problema es que no duele. Y unas transaminasas normales no lo descartan: muchas personas con hígado graso, incluso con cicatrices, las tienen dentro de rango. La ecografía ve la grasa cuando ya hay bastante, pero no dice si hay fibrosis. Para eso está el FIB-4.
Cuando se sigue durante años a personas con hígado graso, lo que mejor predice cómo les va es la fibrosis, no la cantidad de grasa. Y la primera causa de muerte en estas personas no es el hígado, sino el corazón: infartos e ictus. Por eso, si te dicen que tienes hígado graso, revisa también tu tensión, tu azúcar y tu colesterol.
En un estudio hecho en Cuba y publicado en 2015, casi 300 personas con la forma inflamada de la enfermedad, confirmada con biopsia, cambiaron la dieta y se movieron más durante un año. De las que perdieron el 10 % de su peso o más, en alrededor de 9 de cada 10 desapareció la inflamación y en casi la mitad retrocedió la fibrosis. La letra pequeña: solo 1 de cada 10 consiguió perder ese 10 %.
Por eso importa saber que no hace falta llegar al 10 % para notar el efecto, y que el ejercicio reduce la grasa del hígado aunque la báscula apenas se mueva. ¿Y los detox, el cardo mariano o los «limpiadores de hígado»? No hay pruebas sólidas de que reviertan nada. Para algunos casos con fibrosis han empezado a llegar fármacos específicos, pero eso lo valora el especialista.
Sin dietas extremas por tu cuenta: perder peso muy deprisa no es mejor para el hígado.
¿Tienes hígado graso? Revisamos tu hígado y tu metabolismo