Un cociente sencillo entre dos cifras de tu analítica que resume el equilibrio entre el colesterol que se acumula en las arterias y el que se retira.
El índice aterogénico o índice de Castelli es el resultado de dividir el colesterol total entre el colesterol HDL. Resume en un número la proporción entre el colesterol que tiende a depositarse en las arterias y el «bueno», que ayuda a retirarlo.
De forma orientativa se considera deseable un índice por debajo de 4,5 en mujeres y de 5 en hombres, y óptimo si es menor de 3,5; el laboratorio puede usar cortes algo distintos según edad y sexo. Un índice alto indica más riesgo cardiovascular, pero no es un diagnóstico ni un objetivo de tratamiento: las guías actuales deciden con el LDL, el colesterol no-HDL o la ApoB y con tu riesgo global (edad, tensión, tabaco, diabetes). Si sale alto, coméntalo con tu médico junto al resto del perfil lipídico.
| Índice (colesterol total ÷ HDL) | Qué significa |
|---|---|
| Menos de 3,5 | Óptimo: buen equilibrio entre partículas aterogénicas y HDL. |
| 3,5-4,5 (mujeres) / 3,5-5 (hombres) | Aceptable o moderado. Interpretarlo con el LDL y el riesgo global. |
| Más de 4,5 (mujeres) / más de 5 (hombres) | Elevado: más riesgo cardiovascular. Conviene revisar LDL, triglicéridos, glucosa y tensión. |
| Más de 6 | Desequilibrio marcado. Merece una valoración médica del riesgo cardiovascular. |
| Índice bajo con LDL alto | Puede pasar si el HDL es muy alto: un buen índice no anula un LDL alto. |
| Cociente LDL/HDL (índice de Castelli II) | Orientativo: deseable por debajo de 3 en hombres y 2,5 en mujeres. |
Se calcula dividiendo el colesterol total entre el colesterol HDL, ambos en las mismas unidades. Por ejemplo, 220 mg/dL de colesterol total con un HDL de 55 mg/dL da un índice de 4. Lo popularizó William Castelli a partir del estudio Framingham, y por eso también se le llama índice de Castelli I.
Su atractivo es que combina dos riesgos en uno: el colesterol total incluye el LDL y el VLDL, que se depositan en la arteria, y el HDL refleja la capacidad de retirar colesterol. Un gran metaanálisis con casi 900.000 personas (Prospective Studies Collaboration) encontró que este cociente predecía la mortalidad coronaria mejor que el colesterol total o el HDL por separado.
Se mejora bajando el numerador (colesterol total, sobre todo LDL y VLDL) o subiendo el denominador (HDL):
No se recomienda usar fármacos para subir el HDL: los ensayos que lo intentaron no redujeron infartos. Si hace falta tratamiento, el objetivo es el LDL o la ApoB.
Un cociente puede ser engañoso. Una persona con colesterol total de 280 y HDL de 90 tiene un índice de 3,1, «óptimo», pero su LDL puede ser claramente alto. Por eso las guías europeas ESC/EAS fijan los objetivos en el LDL y usan como apoyo el colesterol no-HDL y la ApoB, especialmente si hay triglicéridos altos, diabetes u obesidad. Tampoco recoge la lipoproteína(a), un factor genético que conviene medir al menos una vez en la vida.
La enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte en España, y se fragua durante décadas. Mantener un buen equilibrio lipídico desde los 30-40 años reduce la carga acumulada de colesterol sobre las arterias. El índice es una forma rápida de ver ese equilibrio, pero la decisión médica se toma con el perfil completo.
La analítica de longevidad completa incluye colesterol total, triglicéridos y glucosa, aunque no el HDL por separado. No va en nuestras analíticas estándar; si tu médico lo ve útil para tu caso, se puede añadir: pregúntanos por WhatsApp.
Índice aterogénico (colesterol total/HDL) no va en nuestras analíticas estándar. Si tu médico lo ve útil para tu caso, se puede añadir: pregúntanos por WhatsApp. Nuestra analítica de longevidad completa (99 €, 12 pruebas) incluye glucosa, HbA1c, colesterol total, triglicéridos, hígado, riñón, hemograma, PCR ultrasensible y tu edad biológica.
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