La ferritina refleja cuánto hierro tienes guardado. Pero también sube con la inflamación, así que un número aislado puede engañar.
La ferritina es la proteína que almacena hierro dentro de las células, y su nivel en sangre es el mejor indicador sencillo de tus reservas de hierro. En adultos sanos suele moverse entre unos 30 y 300 ng/mL en hombres y 15-30 y 150-200 ng/mL en mujeres, aunque el rango exacto depende del laboratorio, la edad y el sexo.
Una ferritina baja (por debajo de 15-30 ng/mL) indica casi siempre falta de hierro, aunque todavía no haya anemia. Una ferritina alta no significa necesariamente exceso de hierro: lo más frecuente es que se deba a inflamación, hígado graso, alcohol o sobrepeso. Para saberlo hay que mirarla junto con la saturación de transferrina, el hemograma, la PCR y las enzimas hepáticas. No tomes hierro por tu cuenta sin confirmar la causa.
| Menos de 15 ng/mL (µg/L) | Depósitos de hierro agotados. Es el umbral de la OMS para déficit de hierro en adultos sanos. |
|---|---|
| 15-30 ng/mL | Zona gris: muchos médicos ya lo consideran déficit de hierro, sobre todo si hay cansancio, caída de pelo o reglas abundantes. |
| 30-150 ng/mL (mujeres) / 30-200 ng/mL (hombres) | Rango habitual en adultos sanos. Si hay inflamación activa, hasta 70 ng/mL puede esconder un déficit. |
| Por encima de 150 (mujeres) o 200 ng/mL (hombres) | La OMS lo considera posible sobrecarga, pero la causa más común es inflamación, hígado graso o alcohol. Hay que mirar la saturación de transferrina. |
| Ferritina alta + saturación de transferrina >45 % | Sospecha de hemocromatosis u otra sobrecarga real de hierro: requiere estudio médico. |
| Más de 1.000 ng/mL | Valor muy alto: estudio médico preferente (hígado, sobrecarga, enfermedades inflamatorias o hematológicas). |
El hierro es imprescindible para fabricar hemoglobina, que lleva el oxígeno por la sangre, y para muchas enzimas del músculo y del cerebro. El cuerpo guarda el hierro sobrante unido a una proteína, la ferritina, sobre todo en el hígado, el bazo y la médula ósea. Una pequeña parte pasa a la sangre, y por eso medirla da una idea bastante fiable del tamaño de esas reservas.
Su gran ventaja es que baja antes que la hemoglobina: puedes tener la ferritina en el suelo con un hemograma todavía normal. Su gran inconveniente es que se comporta como un reactante de fase aguda: sube con cualquier inflamación, infección o daño del hígado, aunque el hierro real no haya cambiado.
De más a menos frecuente en la consulta:
La pista clave es la saturación de transferrina: si es normal, lo más probable es que el hierro no sobre; si supera el 45 %, hay que descartar hemocromatosis.
Una ferritina baja casi siempre significa que sale más hierro del que entra:
Puede dar cansancio, falta de aire al esfuerzo, caída de pelo, uñas frágiles, piernas inquietas o dificultad para concentrarse. En hombres y en mujeres después de la menopausia, una ferritina baja sin causa clara obliga a buscar un sangrado digestivo.
Lo primero es saber por qué está alterada; corregir el número sin buscar la causa puede retrasar un diagnóstico importante.
Tanto el exceso como la falta de hierro pasan factura a largo plazo. El déficit mantenido empeora la energía, la capacidad de ejercicio y la función cognitiva, y en el embarazo afecta al desarrollo del bebé. La sobrecarga no tratada daña el hígado, el páncreas, el corazón y las articulaciones. Y una ferritina moderadamente alta por hígado graso es, en muchos casos, una señal más de riesgo metabólico, igual que la glucosa o los triglicéridos.
Por eso en medicina de la longevidad no se busca la ferritina más alta ni la más baja, sino un valor estable en rango, interpretado junto al resto de la analítica.
Ferritina no va en nuestras analíticas estándar. Si tu médico lo ve útil para tu caso, se puede añadir: pregúntanos por WhatsApp. Nuestra analítica de longevidad completa (99 €, 12 pruebas) incluye glucosa, HbA1c, colesterol total, triglicéridos, hígado, riñón, hemograma, PCR ultrasensible y tu edad biológica.
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